domingo, octubre 14, 2007

El Futuro del Teatro Colón en manos de este Señor


El Cambio ¿DÓNDE ESTÁ?

A lo expresado por Baltasar Rey quisiería agregar algunas palabras.

He leído la entrevista que en el diario La Nación (11/10/07) le hiciera la Sra. Verónica Pagés al Dr. Horacio Sanguinetti. El Dr. Sanguinetti ha sido designado, por el Ing. Mauricio Macri, próximo Director del Teatro Colón.

¿Debería sorprenderme que el Dr. Sanguinetti no sepa quién será el próximo Ministro de Cultura y que no se haya comunicado con las autoridades actuales del Teatro Colón? Sí, me sorprende porque seguimos navegando en las peligrosas aguas de la imaginación y la improvisación. Parecería que las disposiciones para los llamados a concurso ya no tienen vigencia.

Espero que el Dr. Sanguinetti sepa distanciarse de los adulones y ventajeros que nunca faltan y sepa recuperar al Teatro Colón, ámbito sagrado para los amantes de la música.


Albor de Burano






viernes, octubre 12, 2007

El Nuevo Director del Teatro Colón.


Fin de temporada. Hora de balances. Recuerdo vívidamente el reportaje a Cecilio Madanes, director de teatro y cine a quien habían designado Director del Teatro Colón (nada extraño el poner a los canarios con los patos en un país cuyos gobiernos hacen un culto de despreciar las jerarquías diplomáticas y nombran políticos venidos a menos como embajadores en el exterior...¿o acaso el ex Ministro López Rega no fue expelido del país por María Estela de Perón, alias Isabelita, como “embajador plenipotenciario?).

Volviendo al tristemente nombrado Madanes, se le preguntó cuál había sido, en su opinión, su máximo logro en el cargo. Muy suelto de cuerpo respondió:"Haber desterrado la corbata del Colón”. Más allá de la metáfora populista acorde con los tiempos que corrían, la tontera había sido sentenciada..., ante la falta de todo logro artístico.

Con escasas excepciones, el cargo de Director del primer coliseo, en los últimos cuarenta años, no ha dejado de ser “il boccato del cardinale” de los militares o políticos de turno.
Oscuros periodistas, directores de cine, otros de teatro o simples burócratas se han sentado en el codiciado sillón de Arturo Toscanini y Cerrito. A diferencia de la Wiener Staatsoper, el Covent Garden, el Met, la Opera de Chicago, La Scala y otras salas de renombre, por la dirección del Colón han desfilado indios y vaqueros, pero pocos especialistas.

Así se explica el declive en los últimos decenios de un Teatro que fuera ejemplo y meca dorada, al que hasta le han arruinado la inigualable acústica con refacciones pergeñadas por aficionados que seguramente requirieron de presupuestos que a más de algún travieso podrían haber enriquecido.
Como no podía ser de otra manera, el nuevo Jefe de Gobierno –afecto a las decisiones unipersonales dignas de grandes empresas propias o heredadas- ya parece haber ofrecido el cargo a un operómano: Horacio Sanguinetti.

De ser cierta la especie, es de esperar que no “acomode” a cofrades de su santuario; que archive las producciones colonísticas mejor de lo que ha preservado inmensos legados de discos donados al Nacional Buenos Aires con la eufemística nominación de Archivo Nacional de Música; que cancele inmediatamente las reformas edilicias en curso;... y que enseñe al Arquitecto Persic (corresponsable con él de un programa radial y chabacano responsable de las transmisiones de exteriores de Radio Nacional Clásica) a cultivar un estilo algo más formal y menos barato.
Empezando por estos menesteres, no abaratando las calidades musicales de las temporadas por venir y siendo administrador austero, seguramente podrá inscribir en la piedra de la historia (y no en arena) su nombre.
Baltasar Rey



jueves, agosto 02, 2007

Según pasan las modas

También la música académica es víctima (rara vez beneficiada) de las modas. En materia de interpretación de obras musicales sería bueno, por el beneficio de la historia, hacer la distinción entre “modas”(léase costumbres pasajeras en las que reina la imitación poco racional) y “usos y costumbres”(que suelen tener en cuenta la tradición y otros antecedentes mucho más racionalmente estudiados).
WILLEM MENGELBERG solía decir que “tradición es la última mala interpretación que se recuerda”, mientras TOSCANINI pronunciaba: “Tradición es traición”. Bueno es recordar que ambos, grandes batutas con escuelas y criterios muy diferenciados, habían abrevado en el siglo 19 en el que las tradiciones musicales eran sacrosantas. Uno respetaba las tradiciones y el otro no, pero ambos las condenaban.
Por usos y costumbres, FELIX WEINGARTNER grababa las Sinfonías de Beethoven con las cantidades de músicos exactamente iguales a las usadas en cada estreno en tiempos del autor. Cosa muy saludable que, al menos, ponía al oyente imaginariamente en los tiempos del autor. Y TOSCANINI conducía las obras orquestales de Bach, Haydn y Mozart con orquestas relativamente reducidas, evitando las grandes masas sonoras ajenas a las épocas en que habían sido escritas.
Cosa curiosa: el dominio que estas dos batutas tenían de la música de cámara, por haberla estudiado y frecuentado, hace que en sus respectivas grabaciones del célebre Menuet (del Quinteto) de Boccherini, sus orquestas suenen como si realmente se tratase de un quinteto para cuerdas.
Hace unas tres décadas se pusieron de moda las interpretaciones en instrumentos de época. Todo con fines didácticos. Así asistimos a escolásticas grabaciones de Haebler o Badura Skoda en fortepianos, o a Ney tocando en el piano que fuera de Beethoven. Y a conjuntos orquestales dirigidos por Harnoncourt, Koopman y otros en instrumentos llamados originales. Renunciábase así al progreso que hubo en la construcción de instrumentos, como si -¡por moda!- se cruzaran los océanos nuevamente en barcos de vela en vez de usar los aviones...
Afortunadamente la moda pasó y solamente supieron sacarle el carácter de tal estudiosos ímprobos pero con buen criterio como Gardiner y Goodman, cuyos registros, por ejemplo, de las Sinfonías de Beethoven y Haydn respectivamente, pueden ser considerados definitivos.
Los aficionados y los entendidos parecen preferir escuchar a Mozart por Gieseking, Lili Kraus, Rudolf Serkin o Anda en pianos modernos que por otros en chatos y limitados fortepianos. Se valora más el clave retocado de Landowska que el original de Leonhardt. Y en cuestiones orquestales no hay dudas: los instrumentos de época han terminado por aburrir el oído de las gentes.

Toda la corriente “originalista” ha caducado, por fortuna. Una vez, al menos, ha quedado bien diferenciada la moda del uso y costumbre.

Claudio von Foerster

miércoles, julio 11, 2007

Clarin 7 de abril 2007 - ver en YouTube

Dijo Marcelo Moreno en Clarín (Abril 5, 2007)

"La verdad, el documental con la Camerata de Bariloche look 60 avanzado, tiene imágenes un poquitín ramplonas, con esos paisajes descoloridos y ese peinado Cleopatra imposible. Todo lo cauteriza, sin embargo, Falú, serio, medio secote siempre, cada vez que hace sonar la guitarra."

VIDEO

http://www.youtube.com/watch?v=3takCuyF1U4


Francamente, este señor Moreno, jamás en su vida se dio cuenta que existen talentos como lo que se ven en el link en YouTube. Si Ud. es Argentino y, a pesar de nuestros gobernantes, aún le queda algo de amor por su Patria, mire este video, vea y escuche a los músicos que no tienen nada que envidiarles a los que se forman en el extranjero. Aparte, rememore a un grande como lo es EDUARDO FALU, haciendo música folklórica. Dese cuenta de la versatilidad de la Camerata Bariloche, un ensemble dedicada a la música culta o clásica, para hacer fusión como lo hacen en esta SUITE, grabada en LA ARGENTINA, sí, acá, en nuestro país, por técnicos de nuestro país, y con escenarios de nuestro país....

Y como corolario, aprecien lo que nuestros Gobernantes hacen, cuando hacen lo posible para arruinar, para no dejar que se vuelva a ver, quitandoles subsidios, quitandoles lugares para poder actuar... achicando cada vez más el espectro de lo que es nuestra VERDADERA CULTURA, nuestro VERDADERO TALENTO.

Argentinos, o somos ¿o no somos?

miércoles, julio 04, 2007

Giuseppe Andaloro - 4 de julio de 2007 - Museo Fernández Blanco

RECITAL DE PIANO   -    GIUSEPPE ANDALORO

Programa

Mozart, Rondo KV485
Chopin, Scherzo 1
Scriabin: Sonata fantasia op.19/2
Rachmaninov: 3 Preludios
Liszt, Balada 2

El 4 de julio de 2007 en el Museo Fernández Blanco


BUENA SOMBRA DE BUEN ARBOL

Nuestra ciudad capital, ahora autónoma, tiene una larga y rica historia en organizar recitales de piano con pésimos instrumentos. Acaso por razones financieras suele escatimarse en la segunda cosa más importante en este tipo de conciertos: primero el pianista, segundo el piano. No estamos en la primigenia Siberia recorrida por Richter(tocando hasta en verticales) ni en el Africa Colonial a la que Moiseiwitsch llevara su propio piano porque ajenos no se conseguían. Estamos en Buenos Aires en el nuevo milenio y los responsables de esta auténtica vergüenza tienen nombre: el Instituto de Cultura Italiana en Buenos Aires, Amadeus y Allegretto 2007.

La sede diplomática italiana en Argentina tiene los recursos para traer para sus recitales un Fazioli de excelencia y presentar a sus connacionales en el Coliseo con mejor publicidad previa.  Brindarle a un instrumentista colosal y músico sensible como el Señor Andaloro semejante oprobioso piano ha sido una temeridad, una falta de respeto y deficiente organización.

Afortunadamente, este joven profesional supo llevar su nave a buen puerto y no por casualidad sino por capacidad. Tiene medios manuales excepcionalmente dúctiles, un sugerente manejo de la paleta colorística y segura musicalidad en materia de estilos(con una sola excepción).

El Scherzo de Chopin tuvo una versión alzada y nada exterior en los extremos y de profunda e íntima sinceridad en la sección central. Ya nuestro artista rayaba a gran altura.
Scriabin y su poco frecuentada Sonata op.19 recibieron la claridad de quien domina el lenguaje y tiene medios soberbios, excepcionales... pero no para lucimiento sino para hacer música en forma sincera y alzada.

Los Preludios de Rachmaninov son obras más difíciles de lo que se suele pensar de ellos y con más requerimientos expresivos que tan abigarrada escritura sugeriría a priori. Andaloro tocó una acertada selección con destreza en el Op.23 nº2, profunda lejanía en el Op.23 nº4 y efectismo sano que emana de una agilidad de muñecas envidiable en el Op.23 nº5. en suma, tres gemas como solían tocar los grandes de antaño, esos que ya no están, los Hofmann, Horowitz, Richter, Gilels o Fiorentino.

Finalmente la más interesante y difícil de las dos Baladas de Franz Liszt, la Segunda, fue vertida con climaxes sonoros bien balanceados, ligereza digital y canto profundo en los pasajes lentos. ¡Una traducción recordable!

Si Giuseppe Andaloro no hubiese tocado a Mozart, éste hubiese sido el recital perfecto. Infortunadamente, el genio de Salzburgo les sigue cobrando caros impuestos a los que lo romantizan, a los que lo deforman y a quienes quitan o agregan ornamentación “a piaccere”. Si por el Chopin, el Scriabin, el Rachmaninov o el Liszt escuchado mandaríamos a Andaloro a enseñar,, no dudamos que por sus crímenes musicales en Mozart la mejor sugerencia que podemos hacerle es “a estudiar”.

Andaloro trabajó con el inolvidable y gigantesco Sergio Fiorentino (cuyo Mozart, dicho sea al pasar, era ejemplar). Haberse codeado con el inmenso maestro y sus dotes naturales lo convierten en una firme promesa para el futuro próximo. Una vez más parece ser cierto el aserto que dice que “el que a buen arbol se arrima, buena sombra recoge”.

Claudio von Foerster