martes, julio 26, 2011

Lavandera en televisión

MOZART
Conciertos para piano y orquesta Nº 11 y 9
ORQUESTA dirigida por Horacio Lavandera
SOLISTA: el mismo

Programa emitido por TN
el día sábado 23 de julio de 2011 a las 16:00 horas.
Grabado en fecha no especificada.

Piense el lector lo agitada y a la vez proficua que fuera la vida de Mozart: entre el Concierto Nº 11 y el Requiem (inacabado por él) escribió no menos de 400 obras. Una producción inimaginable. Algunos han pretendido aseverar que toda la producción mozartiana es igualmente feliz. Otros, empero, han sabido distinguir entre lo más interesante, lo menos atractivo y lo genial. Y si Manuel Belgrano tuvo por lápida una inscripción en el mármol de su mesita de noche por escasez de dinero, los restos de Mozart yacen en un osario común. Discurrir sobre este tema y discutirlo ha tomado ríos de tinta, de manera que no creemos que sea este el lugar ni que haya espacio en el mismo para comenzar nuevamente la disputa.
Para Toscanini, el mundo de la ópera era lo mejor de Mozart; para Bernstein, las sinfonías; para otros tantos, los conciertos instrumentales. Lo cierto, es que toda la música de Mozart suena agradable: desde la que se hace ecos de Haydn hasta la que preanuncia a Beethoven. No son muy frecuentes los conciertos populares y conciertos culturales que se exhiben por televisión en la Argentina; o se los pasa muy de madrugada o directamente se los ignora. De manera tal, que la bandera de la cultura en televisión parece llegar solamente al tango, al folklore y al rock nacional.
Los conciertos para piano de Mozart son difíciles por ser tan descubiertos. Schnabel decía que los jóvenes temen tocar Mozart por la escasa cantidad de notas y que los adultos le temen por la gran calidad de las notas.
La costumbre del pianista-director en obras de Mozart arranca en los tiempos del compositor. Los más viejos testimonios fonográficos los brindan Bruno Walter y Edwin Fischer tocando y dirigiendo. Más tarde, Geza Anda grabaría el ciclo integral en forma maravillosa. También lo hicieron, aunque con calidad dispar, Daniel Barenboim y Murray Perahia. El efecto conseguido, obviamente, es la síntesis del pensamiento entre orquesta y solista.
El concierto que se emitió por televisión recientemente, al que estamos aludiendo se llevó a cabo en el Teatro Coliseo. La filmación fue muy buena al igual que el sonido.
Claudio von Foerster

domingo, julio 17, 2011

No ha habido un fenómeno semejante desde Argerich.....

Una brillante actuación el viernes último, 15 de julio de 2011, en el Royal Albert Hall, Londres. Benjamin Grosvenor.... Pianista Británico de 19 años...





Competing with the dead guys!

Palabras textuales de Benjamin Grosvenor en conversación con un periodista del matutino londinense "The Guardian", días antes de debutar en los famosos Proms en Londres el día 15 de julio de 2011.

jueves, julio 14, 2011

Benjamin Grosvenor - First Night at the Proms July 15th

Benjamin Grosvenor - Chopin / Liszt / Ravel by DeccaRecords

Arthur Rubinstein - Documental de M.C. Margossian [3 de 3]

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Un film de Marie-Claire Margossian
ARTE-Television 2010

Arthur Rubinstein - Documental de M.C. Margossian [2 de 3]

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Un film de Marie-Claire Margossian
ARTE-Television 2010

Arthur Rubinstein - Documental de M.C. Margossian [1 de 3]

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Un film de Marie-Claire Margossian
ARTE-Television 2010

Hedonist und Altruist zugleich, Götterliebling und Menschenfreund, melancholischer Sanguiniker und ernsthafter Künstler, begnadeter Musiker und glänzender Pianist, Egomane und Familientier. Arthur Rubinstein, ein großer Charakter und großer kosmopolitischer Mensch, der die Musik und auch die Menschen so sehr liebte. Er war glücklich, existieren zu können und von den Göttern so bevorzugt zu werden. Sie müssen so gerührt von ihm gewesen sein, dass sie ihn nicht früh zu sich genommen, sondern ihn als kostbaren Schatz lange genug den Menschen überlassen haben. Rubinstein konnte auch die Götter überzeugen und besänftigen, fast wie Orpheus.

Part II below
http://www.youtube.com/watch?v=qGD4DKXB7OU&hd=1

jueves, julio 07, 2011

Guías, estrellas y libros de cuentas

Recital de piano.

Programa: Bartok, Suite, Op.14; Kodaly, Meditación sobre Debussy;
Tchaikowsky, Gran Sonata en sol mayor; Liszt, Años de Peregrinaje (Suiza): En el lago de Wallenstadt, Al borde de una fuente; Liapunov, Dos Estudios Trascendentales: Canción de cuna, Lesghinka.
DANIEL GLOVER, piano
24 de junio de 2011 en el Museo Fernández Blanco, Buenos Aires.

Quisiera comenzar recordando que ya hicimos critica de este pianista por lo cual sugiero ir a la referencia del 25 de agosto del 2008 publicada en La Danse de Puck.
La Suite Op.14 de Bartok no es de sus obras más importantes, pero sí de las más tocadas. La improvisación de Kodaly casi no se escucha en público. Los representativos Años de Peregrinaje suelen oirse más en discos que en salas. La Sonata en sol mayor de Tchaikowsky, típica de la escritura de su autor, es eludida a menudo por su longitud desmesurada así como por su carencia de ideas (técnicamente ardua, no es invencible empero). En cuanto a Liapunov, intentó remedar a Liszt escribiendo 12 estudios trascendentales que están a distancia sideral de los del autor del Mefisto. Con 10 años de diferencia, Louis Kentner las grabó en forma completa y permitió que fueran más conocidos.
Daniel Glover parece habernos retrotraído a los conciertos-conferencias que Alfred Cortot ofreciera tan a menudo en el salón La Argentina y en el Teatro Odeón a principios del siglo pasado. Es una hermosa costumbre que el pianista, si es didáctico, explique el asunto que va a abordar. En la oportunidad, las traducciones, las realizó Valentín Surif.
Hace unos años, ocupándonos de Glover, elogiábamos su Liszt y criticabamos sus rusos. Como el mundo da vueltas, en la oportunidad presente elogiamos sus rusos y criticamos su Liszt. Primero con los húngaros: Bartok recibió una traducción excesivamente percusiva como el compositor no quería que se tocara el piano (basta con escuchar a Bartok en sus grabaciones para comprender lo antedicho). Kodaly, estuvo magníficamente ejecutado. Liszt ha sido, desde el piano, acaso quien más y mejor se ocupó del agua; lo que Glover no comprendió es que tanto En el lago de Wallenstadt como Al borde de una fuente, se trata de aguas calmas, no turbulentas como El Mar de Debussy o la Scheherazade de Rimsky-Korsakov. Su traducción de Armonías de la Tarde que si no me equivoco, no estaba en el programa fue impetuosa y los arpegios carecieron de belleza tímbrica. Lesghinka era el Estudio preferido de Braikowsky. Y, Glover acertadamente en su charla previa lo emparentó y lo asemejó a Islamey de Balakirev, el caballito de batalla inabordable de Simon Barer. Glover tocó el Estudio de Liapunov como para levantar a un muerto y haciéndolo, levantó la obra.
Fuera de programa, interpretó un mes de las estaciones de Tchaikowsky.
Resultó muy grato asistir a este recital. Una guía muy conocida le pone estrellas a los lugares de comida. No sabemos que significa cada estrella y por qué son 5 el máximo. Si hubiera que calificar por estrellas a un pianista, de seguro que sería más: por aplomo, por comunicatividad, por eficiencia mecánica, por memoria, por encuadre estilístico y así siguiendo. Es preferible el más doméstico libro de cuentas al que aludiera simpáticamente Jorge D’Urbano: la página izquierda para el Debe y la página derecha para el Haber. En ese caso, diríamos que Glover nos debe a los románticos, clásicos y barrocos, y también un poco más de sosiego en sus versiones. En el Haber, virtudes técnicas e interpretativas, incluyendo la osadía de armar programas no convencionales y no fáciles para el público, que cuando duda en el aplauso es que no tiene idea de si terminó la obra.
En suma, jornada atractiva ofrecida por un pianista eficiente en un piano deficiente.

Claudio von Foerster