Wolfgang y Wieland Wagner junto a Hans Knappertsbusch y Herbert von Karajan, comentando un foto retrato de su abuelo, Richard Wagner, en Bayreuth, 15 de julio de 1950.
martes, junio 29, 2010
jueves, junio 24, 2010
Recientemente falleció en Paris Michel Glotz, uno de los más importantes empresarios de la segunda mitad del siglo XX.
Bellísima persona, visitó Buenos Aires por única vez en 1976 junto a uno de sus artistas.
Fue amigo personal y manager, entre otros, de María Callas, Herbert von Karajan y Alexis Weissenberg.
Descance en paz.
domingo, junio 06, 2010
300 millones de dólares y una latita
Lástima que con 300 millones de dólares no se pudo comprar una latita de Brasso, con la cual se hubiera podido pulir y lustrar la chorreada y mugrosa plaqueta en honor de Arturo Toscanini, el más insigne director que pisó el Teatro Colón. Es cierto, todavía están trabajando. Esperemos que el bronce que señala la calle homónima reciba pronto la atención que merece. ¿Me entendió, García Caffi?
viernes, junio 04, 2010
Escenas Infantiles / Kinderszenen II
Natalie Schwamová
Para los que no estuvieron presentes
en el recital de presentación en Buenos Aires
en el Museo Fernández Blanco, he aquí un pequeño video.....
jueves, junio 03, 2010
Kinderszenen / Escenas Infantiles I
Recital de piano de Natalie Schwamová
25.3.2010 en el Museo Fernández Blanco,
con el auspicio de la Embajada de la República Checa.
Obras de Berkovich, Schubert, Bártok, Chopin, Kabalewsky, Dussek, Haydn, Prokofiev, Benda, J.S.Bach, W.F. Bach, Czerny, Mozart, Smétana y Beethoven
Nota: se sugiere a los organizadores, revisar la redacción de los programas de mano. El del presente recital, es una alocada mezcolanza de idiomas y errores.
Este crítico, tras más de cinco decenios de comentar sobre recitales y conciertos, no se ruboriza (por ser algo casual) afirmando que nunca escuchó a un niño prodigio en su más temprana edad, en persona. Muchos niños prodigio realizaron grandes carreras como intérpretes: Arrau, Cherkassky, Friedman o Gieseking son, entre muchos, prueba de ello. Del chileno existe una grabación hecha a los once años. De Cherkassky, varias que lo documentan en su niñez. De Friedman sabemos que tocaba El Clave Bien Temperado completo a los ocho. Y Gieseking el “Emperador” a los nueve. Argerich tocaba conciertos de Beethoven, Mozart y Schumann a los once, y muy bien por cierto, según lo testimonian registros de época. De Gelber se ha preservado un Tercero de Beethoven junto a Scaramuzza en el Círculo Militar, que demuestra que tocaba mejor a los doce que después. Pero hay de todo. Slencynska fue niña prodigio y muy aburrida pianista de grande. Lo mismo que el risible Malcuzinsky. Ray Lev y Alicia de Larrocha fueron prodigiosas infantas y convencionales pianistas adultas. Pierino Gamba fue un director precoz y muy bueno y, al crecer, fue uno más. Maazel fue un niño prodigio cuyo arte, siendo adulto, roza la ignominia -al menos en nuestro criterio. Solomon tocaba el Primero de Tschaikowsky a los once y llegó a ser de los más grandes de todos los tiempos. Igual que Brailowsky y Rubinstein. Horszowski tocó hasta los 102 años y visitó Buenos Aires a los ocho años dando conciertos. Heifetz, Menuhin y Milstein muestran en sus grabaciones infantiles haber sido milagrosos, mientras que en la adultez marcaron épocas. ¡Qué sabemos sobre la niñez de Stephen Hawkins, sin ir más lejos!
En fin, que hubo de todo. La mayoría de los grandes fueron prodigios a la niñez. Inclusive, a Hofmann llegaron a prohibirle tocar de niño: lo hizo una pretendida y pretenciosa sociedad “contra la explotación de niños”...
Schwamová tiene 10 años, tocó más de 28 obritas intrascendentes (no las que tocan los niños prodigio realmente prodigios) en un recital muy interesante que permitió comprobar su musicalidad, su perlado parejo, su versatilidad y un mecanismo probo para su edad, aunque no tuviera mayores demandas. Supongo que no debiera aplicarse en este caso el consejo de mi amigo y maestro Jorge d’Urbano, en el sentido de hacer crítica abstrayéndose de la edad, estado de salud y otras cosas parecidas. Porque es imposible predecir qué le deparará el destino a la carrera de este interesante proyecto ignorando que escuchamos a una nena en edad de jugar con muñecas. Quizás destaque en el actual mundo de aporreadores de teclados, o en el actual cosmos de estandardización que lleva a todos a tocar igual o parecido, donde el individualismo de los genios de antaño ya no existe. A lo sumo me permitiría aconsejar a los oyentes que hubiesen grabado el recital a guardar la cinta. Para tener algún día futuro un registro histórico o simplemente para guardar un recuerdo de alguien efímero como la luz de gas. Eso sí: hubiese sido deseable algo más de recato del público, que la fotografiaba impunemente como si fuese un alien.
Claudio von Foerster
martes, mayo 25, 2010
Pablo Sirvén
Habrá que deducir que el aplauso era para ellos sin distinción de banderías, y finalmente para todos los que tuvimos anoche el privilegio de ser protagonistas de una página histórica de la Argentina contemporánea. Nos aplaudíamos a nosotros mismos. ¿Le habrá llegado un eco, aunque más no fuese lejano, de ese aplauso a la presidenta Cristina Kirchner?
Fue una pena que se lo perdiera al dejarse ganar por el enojo que le ocasionó la frívola descortesía que tuvo con ella el jefe de gobierno porteño. Debió ir.
¡Qué distinto el presidente uruguayo! Podrá parecer campechano, pero zurce las relaciones rioplatenses sin tantos remilgos ideológicos y con gran pragmatismo. Se lo veía muy cómodo al lado de Macri.
.... ....
Motivos para la queja hubo y habrá siempre, pero ¿saben una cosa? Desde anoche, todos los argentinos, incluidos Macri, Cristina, Cobos y, por qué no, Ricardo Fort, volvimos a ser un poco mejores, y eso gracias a que el Colón volvió a revivir. El Teatro Colón reabierto nos hace mejores ante el mundo y ante nosotros mismos.
Es la prueba tangible de que los argentinos estamos para más.
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lunes, mayo 24, 2010
La reapertura - Un brillante comienzo
Las normas de etiqueta para entrar en el Teatro Colón cambiaron desde su cierre temporario por restauración en el año 2006. Mientras que en las funciones de gran abono antes se exigía, si no ya el frac o el esmoquin, el riguroso traje oscuro en los hombres, ahora se impone el seguro casco amarillo. Aunque más cerca del final, las obras no terminaron todavía y es necesario sortear andamios. Cada uno con su casco, el ex bailarín y figura de la danza Julio Bocca, la soprano Paula Almerares, el compositor Gerardo Gandini y el violinista Pablo Saraví entraron entonces en el teatro, después de mucho tiempo, por un obrador instalado en la calle Viamonte, para examinar el estado del coliseo antes de la reapertura, el próximo 24 de mayo. Del mismo modo que, avanzada la velada, los hombres tienden a aflojarse el moño y la corbata, y las mujeres a descalzarse, los cascos fueron quedando en el camino o en la mano.Invitados por LN