Kathleen Ferrier - Bruno Walter
Irmgard Seefried - Manuel Rosenthal

La foto muestra en 1931 alrededor de una mesa en los jardines de la casa de Wagner en Bayreuth a los dos colosos de la batuta Wilhelm Furtwängler y Arturo Toscanini sentados junto a la hija del compositor (parados, dos personajes no identificados).
Ese año Toscanini debutó en Bayreuth (ad honorem) siendo el primer director extranjero en conducir en dicho teatro wagneriano, lo que desató no pocas polémicas previas así como elogios posteriores.
Por entonces, las relaciones entre ambos directores eran de mutuo respeto. Toscanini, por ejemplo, admiraba la grabación de Furtwängler de la Sinfonía Patética de Tchaikowsky y recomendó en 1935 que su colega alemán fuese nombrado su sucesor al frente de la Filarmónica de New York.
Las posiciones de ambos durante la 2da. Guerra Mundial enfrió tan cordiales relaciones.

Adolf a menudo dirigía su propia y magnífica orquesta de cámara. Rudolf Serkin (centro), famoso pianista al que honraremos en breve, desposó a Irene Busch, la hija de Adolf. Arturo Toscanini (der.), el Maestro.
Los tres, en varias ocasiones, hicieron música juntos. Adolf y Toscanini ejecutando los conciertos de Beethoven (en New York) y Brahms (en Lucerna). Serkin y Toscanini dos veces(en New York) interpretando los conciertos KV595 de Mozart y Op.58 de Beethoven el día del debut estadounidense del joven pianista; y el Op.58 nuevamente en 1944. Por último Adolf y Serkin grabaron decenas de discos y dieron centenares de conciertos como dúo formal. Además, Serkin tocó en público y grabó con el Cuarteto Busch y con la Orquesta de Cámara Busch. Por último, cuando el Maestro Toscanini se negó a dirigir en Alemania y Austria por el nazismo, se fundaron los Festivales de Lucerna cuya orquesta estaba integrada por músicos exiliados. Los miembros del Cuarteto Busch eran los primeros atriles de cuerdas, mientras Ernest Ansermet prestaba los vientos de su Orquesta Suisse Romande.
La foto muestra a Busch, Serkin y Toscanini departiendo cerca de Salzburgo en 1936, año en que el Maestro condujo a la Filarmónica de Viena en el Festival de esa ciudad.
BLANCHE SELVA (1884-1942) fue una instrumentista prodigiosa, que ya a los 20 (en los lejanos días de ¡1904!) tocó la obra completa de Bach en 17 recitales. Arrau lo hizo en los años 30 en menor cantidad de recitales, y Walter Gieseking lo tocaba con absoluta fluidez y asiduidad.
Tenía SELVA un color muy especial, con un legato que "más que consecuencia digital, era una propuesta tímbrica”.
Fue amiga perso
nal de Albéniz, y en presencia del autor estrenó muchos números de la ardua Iberia. Enseñó en Estrasburgo, Praga y Barcelona y escribió una biografía de su amigo Severac y Cortot la consideraba la mejor intérprete de la Sonata de Paul Dukas.
Tuvo gran influencia en los instrumentistas franceses de su tiempo.
Entre sus escasos discos se halla una indescriptible versión de la Primera Partita de Bach (a la altura de Renard) y el Preludio-Coral y Fuga de Franck, que vierte con penetrante comprensión.
MADELEINE DE VALMALÈTE (1889-1999) estudió con Philipp y sus capacidades instrumentales, por lo que muestra en sus discos, tienen poco que envidiarle a Joyce, Argerich o Farnadi.
Destacada intérprete de la música de Ravel, su versión de 1928 en discos de
La tumba de Couperin creemos que no ha sido mejor tocada. Entre sus alumnas, se cuentan Jeanne Marie Darré (cuyos discos de juventud son atléticos y los de vejez algo menos impetuosos, pero hermosos), y también Monique de la Bruchollerie (pianista interesante).
Saint-Saëns la escuchó cuando era adolescente y la convirtió
eninterpretaciones de Chopin, Schumann y Liszt.
Cuando Usted oiga su traducción de la Rapsodia Húngara Nro.11 de Liszt constatará las inmensas capacidades de esta, hoy olvidada, pianista.
Valmalète, luego de un recital ofrecido en Paris a los 85 años.
Mientras el Teatro Maipo cumple 100 años y los festeja, el Teatro Colón cumple 100 años y permanece cerrado.La Redacción
Un lector, con un excepcional sentido coloquial, se ha dirigido a La Danse de Puck. Juzgamos interesante publicar su misiva textualmente...
Ay, Puck! Nos has mal acostumbrado. Cuando muchos buscábamos la fecha del certificado de defunción de la crítica musical vernácula, te atreviste a ofrecernos como caviar las antiguas notas de Jorge d’Urbano. Esa fue la última palada de tierra sobre las tumbas de los actuales críticos de periódicos y revistas especializadas.
Leer la crítica escrita para un recital de Sergio Tiempo en LA NACIÓN por Pablo Kohan me ha desconcertado por todos los ángulos posibles. La colección de inexactitudes musicales es digna de un cuadro paradigmático: considerar vanguardista a una Consolación y al Vals Mephisto Nº1 de Liszt es errado, ya que ni armónica ni melódicamente son obras de vanguardia; ninguna de las más de 60 sonatas de Haydn requiere “emocionalidades o dramas inoportunos”, de modo que el pianista, evitándolos, solo hizo lo debido; y otras debilidades conceptuales por el estilo.
Los puntos flacos del análisis musical e instrumental son disculpables. “Errare humanum est”. Pero las definiciones ... ¡ay, Puck!, ... las definiciones de cinemascope o cinerama, de Tía Vicenta o de Patoruzú me recordaban al Cartoon Network. ¿Hablar de un pianista como “sin capa ni uniforme, un superhéroe de camisa negra”, un “spiderman”, de brillante, apabullante y otras yerbas constituyen un lenguaje impropio de una crítica de música clásica si la misma fuera seria. Faltó decir si en la espalda de la camisa negra (de Tiempo, no de Juanes) estaba la S de Spiderman, la Z del Zorro o la R de Rambo.
Se explican esas familiaridades porque el crítico (incidentalmente diré que es Director de Radio Nacional Clásica... ¡qué horror!) nunca habla sino de Sergio. Lo que me hace deducir que será seguramente muy amigo del pianista al que debió hacerle una crítica imparcial.
En fin, volviendo al comienzo de mis líneas: si d’Urbano, el Maestro, es el Laurence Olivier de la crítica, Pablo Kohan es José Marrone.
Brillante, apabullante, intimista y grandioso: el joven Sergio Tiempo agotó los calificativos en su presentación

PROYECTOS PARA EL TEATRO
COLÓN
El Director General del Teatro Colón, Dr. Horacio Sanguinetti, fue invitado por el BID, con sede en Washington DC, a inaugurar en mayo una exposición artística e histórica del Teatro, con una conferencia sobre su centenario.
Coincidentemente
Asimismo, por medio del Agregado Comercial de
En Nueva York, el Dr. Sanguinetti se entrevistará con el Director General del Metropolitan Opera House, Sr.Peter Gelb, y algunos notables artistas, como el tenor Juan Diego Florez, para tareas conjuntas y actuaciones que el Colón debe asegurar y sobre lo que se informará próximamente.